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No todo lo que contamina es CO2


En la última década, los medios de comunicación, autoridades y las campañas de conciencia ecológica se han dedicado a mostrarnos los severos efectos del cambio climático en nuestro planeta.


Aumento de las enfermedades respiratorias, como enfisema, asma y bronquitis.

Aunque los principales actores de este fenómeno son los gases de efecto invernadero, no se puede señalar al CO2 como el único responsable de los desastres ecológicos y ambientales.


Para ponernos en contexto: el CO2 (dióxido de carbono) es el principal actor en esta lucha climática, y el ser humano es el responsable por liberar toneladas de él a la atmósfera, lo cual no solo aumenta la temperatura, sino que perdura miles de años en la tierra.


Los CCVC, ¿qué son?

Estas siglas se refieren a los Contaminantes Climáticos de Vida Corta. Significa que, a pesar de tener en común con el CO2 su presencia en la atmósfera, estos duran de pocos días, hasta máximo 15 años en ella.


Emisiones de CO2

De acuerdo con el programa de las Naciones Unidas, la Coalición de Clima y Aire Limpio (CCAC) determinó que los efectos de estos gases representan anualmente más de 3.4 millones de muertes prematuras en el mundo, principalmente en niños, y también un aumento de las enfermedades respiratorias, como enfisema, asma y bronquitis.


Uno de estos contaminantes es el carbono negro. Este gas es resultado de la combustión incompleta, por lo que podemos encontrarlo en toda actividad donde se involucre la quema de combustibles, como cuando se cocina con carbón o leña, o bien, en los motores diésel.


Si bien las partículas de este gas tienen un periodo de vida medido en horas o semanas, este absorbe la luz del sol y calienta los alrededores; también puede afectar la formación de las nubes y cambiar los patrones de lluvia. Algunos autores lo consideran como el segundo contaminante que más contribuye al cambio climático, después del CO2.


Cambio climático y calidad del aire.

Por otro lado, los hidrofluorocarbonos son un grupo de productos químicos manufacturados para uso en aerosoles o en refrigeración. La emisión de estos gases podría incrementarse casi veinte veces de no tomarse las medidas para reducir su consumo.


El ozono es otro contaminante, pero a diferencia de los anteriores se forma en la troposfera mediante complejas reacciones fotoquímicas; sin embargo, sus impactos son perjudiciales para la salud, así como nocivos en cultivos agrícolas y en bosques. Conocer y tomar en cuenta los diferentes gases que afectan nuestro planeta, es fundamental para elaborar planes correctos de mitigación, así como adaptar prácticas en los países, que no solo detengan el cambio climático, sino cuiden la calidad del aire.